Es la introducción de “La Edad De Oro”, de José Martí; el libro lo encontré entre cosas que ahora mismo han de estar llegando al vertedero de Duquesa, y lo salvé de la suerte de ellos para presentarles cómo desde la niñez se nos trata de inculcar esas diferencias de género que tantas vidas ha costado por el abuso de poder entre uno y otro.
A LOS NIÑOS QUE LEAN
“LA EDAD DE ORO”
Para los niños es este periódico, y para las niñas por su supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz. El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso. Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces y parece un gigante: el niño nace para caballero, y la niña nace para madre. Este periódico se publica para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana, y con las madres de mañana; para contarles a las niñas cuentos lindos con que entretener a sus visitas y jugar con sus muñecas; y para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres. Todo lo que quieren saber les vamos a decir, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con láminas finas. Les vamos a decir cómo está hecho el mundo: les vamos a contar todo lo que han hecho los hombres hasta ahora.
Creo que no hay que agregar más nada. Yo leí este libro ‘forzada’ por mi papá, a los 9 o 10 años y es chocante al ahora encontrarme con él de nuevo, pero de manera consciente. Asimismo pasa con un sinnúmero de textos, películas, canciones, que promueven la diferencia de género, que es la base para que una u otra sea discriminada y den paso a los casos de violencia que ya conocemos.
Es una invitación a estar despiertos y despiertas, conscientes ante todo lo que pasa por nuestros ojos y oídos; para no reproducir esos patrones discriminatorios.
viernes, 13 de agosto de 2010
domingo, 8 de agosto de 2010
Te extraño
Las musas escasean en estos dias, y ahora más, porque no estás cerca. A falta de alguna fuente de inspiracion que me ayuden a maquillar la falta que me haces, solo puedo decir. Te extraño!!
lunes, 12 de julio de 2010
Volví a escribir...

Volví a escribir para seguir deshojando madrugadas
e hilvanarlas en el libro de pasados.
Madrugadas trasnochadas de recuerdos,
y recuerdos marchitos del olvido.
Palabras como sogas,
atando sentimientos para que no mueran;
como un crepúsculo eterno,
bloqueando la llegada de la luna.
Volví a escribir los sueños,
que mi día a día y mi noche a noche,
con efecto humano
(por no decir imperfecto),
me aparta con hechos cada vez de ellos.
Volví a escribir para eternizar amores efímeros,
para sanar heridas con palabras,
secar las lágrimas de mi almohada.
Volví a escribir para no olvidarme,
para burlar al tiempo
y a la muerte.
Volví a escribir para encontrarme
con las partes del YO que habían muerto,
asirlas a mí con fuerza
hasta que el viento las desaparezca.
jueves, 10 de junio de 2010
Triangulo defectuoso
Arriesgando todo, apostando en este juego a ganar, no importa lo que se pierda. Poner en juego todo, sin importar lo que se gane. Solo jugar, aunque se pueda o no ganar. No importa los medios ni las estrategias. Todo vale, aunque no sirva luego para nada ni el premio ni el conocimiento. Solo sentirse parte del juego, y echar a perder cosas reales. Jode. Rejode esto. Ya ahora no es por el juego, ni por lo que pueda ganar, ahora es solo por estar y amenazar de muerte a su oponente que antes fue su aliado. Es difícil ver la felicidad en otra persona cuando uno mismo no lo es. Y es difícil porque al final los tres quedan solos, tal cual entraron al juego, solo que ahora no hay aliado que burle a la loca soledad que ve su sed saciada formando otro triangulo defectuoso que elimine otro aliado. Porque ella, la soledad, no descansará hasta verte sobre su lecho.
RETOS Y DESAFÍOS DE LAS Y LOS JOVENES DOMINICANOS
Partiendo de la realidad en la que como jóvenes nos ha tocado vivir, vemos cómo el sistema capitalista, un sistema alienante del ser y fabricante de máquinas consumistas, calcina cualquier posible expresión de deseo de cambio y transformación de la sociedad, sumiendo cada vez más a las personas en el circulo vicioso del consumo. Sumado a esto, la gran inequidad social que mal distribuye las riquezas del país sumando cada día más pobres, la poca confianza en las instituciones públicas por los cada vez más y peores casos de corrupción, junto a una marcada ineficiencia estatal, entre otras situaciones no menos preocupantes, trae como consecuencia un dejo de desesperanza y pesimismo en torno al rumbo que ha de tomar la sociedad.
A veces ignoramos el papel determinante que como jóvenes nos toca desempeñar en nuestra sociedad, y fruto del panorama parcialmente presentado en el párrafo anterior, tomamos una actitud pasiva y receptiva ante aquel sistema dominante. Es más fácil estar al margen, no tomar parte activa del cambio, y disfrutar de los placeres –efímeros- del consumismo. Es crear una burbuja donde se filtran los problemas: la corrupción no es problema para mí (no creemos ser victimas de esa práctica), la violencia es algo normal, los pobres siempre existirán, yo no voto, etc. Son parte de las frases que podrían conceptualizar el punto de vista general de muchos jóvenes de nuestro país.
Pero existe la otra cara de la moneda. Jóvenes comprometidos con el cambio, que creen en el trabajo y lucha colectiva en pos de una realidad diferente en nuestro país.
Desde mi punto de vista, uno de los principales retos que como jóvenes comprometidos tenemos es justamente enfrentar a esa burbuja de silencio y/o negación, que represente el despertar del letargo en que el capitalismo nos tiene sumidos; es el gran despertar a la triste realidad que es a la vez el motor que nos impulsa a trabajar para lograr el cambio.
El otro reto que como jóvenes tenemos que enfrentar es el gran problema de la educación, o falta de esta. Y la falta de conciencia sobre la importancia de este tema en el desarrollo de la nación. Pero una educación integral, que sea fruto del esfuerzo tanto del Estado como de la sociedad, las familias. Reconocer en la educación el gran árbol sobre el que se aseguran: mejores condiciones de salud, más y mejores empleos, menores tasas de mortalidad por embarazos de adolescentes y una notable reducción de los índices de pobreza.
Y el tercer reto que tenemos que superar es la corrupción, práctica maldita que atenta contra el buen desenvolvimiento de las funciones públicas y privadas. Es un caso tan complejo, es una práctica tan repetida, tan unida a nuestro día a día que muchos lo ven como algo normal. Pocos quedan exentos a un caso de corrupción, y eso nos hace cómplices de este sistema y provoca que el silencio y la dejadez imperen en la lucha contra esta plaga.
El ejemplo es nuestro gran aliado. Mostrar que es posible el cambio, que esta realidad puede cambiar a mejor, con nuestras pequeñas acciones. La perseverancia y la persistencia en nuestros esfuerzos, serán la clave para ver los cambios; la paciencia activa, a mi parecer. Y en un primer orden enfocar nuestros esfuerzos en los más jóvenes: niños, niñas y adolescentes, ya que de ellos pende el futuro. Y es precisamente porque son el futuro, que el trabajo debe iniciarse ahora, en el presente. Es una transformación de conciencia que luego se verá reflejado en indicadores como: esperanza de vida, años de escolaridad, embarazos en adolescentes, mortalidad por esto mismo, desnutrición infantil, analfabetismo, etc.
La fórmula para cambiar el panorama actual de nuestra sociedad, es la educación integral de la niñez. A ésta debe enfocarse los esfuerzos, ya que de ahí depende la realidad que todos y todas queremos ver en nuestro país.
Merlyn Andújar
23 de abril de 2010
A veces ignoramos el papel determinante que como jóvenes nos toca desempeñar en nuestra sociedad, y fruto del panorama parcialmente presentado en el párrafo anterior, tomamos una actitud pasiva y receptiva ante aquel sistema dominante. Es más fácil estar al margen, no tomar parte activa del cambio, y disfrutar de los placeres –efímeros- del consumismo. Es crear una burbuja donde se filtran los problemas: la corrupción no es problema para mí (no creemos ser victimas de esa práctica), la violencia es algo normal, los pobres siempre existirán, yo no voto, etc. Son parte de las frases que podrían conceptualizar el punto de vista general de muchos jóvenes de nuestro país.
Pero existe la otra cara de la moneda. Jóvenes comprometidos con el cambio, que creen en el trabajo y lucha colectiva en pos de una realidad diferente en nuestro país.
Desde mi punto de vista, uno de los principales retos que como jóvenes comprometidos tenemos es justamente enfrentar a esa burbuja de silencio y/o negación, que represente el despertar del letargo en que el capitalismo nos tiene sumidos; es el gran despertar a la triste realidad que es a la vez el motor que nos impulsa a trabajar para lograr el cambio.
El otro reto que como jóvenes tenemos que enfrentar es el gran problema de la educación, o falta de esta. Y la falta de conciencia sobre la importancia de este tema en el desarrollo de la nación. Pero una educación integral, que sea fruto del esfuerzo tanto del Estado como de la sociedad, las familias. Reconocer en la educación el gran árbol sobre el que se aseguran: mejores condiciones de salud, más y mejores empleos, menores tasas de mortalidad por embarazos de adolescentes y una notable reducción de los índices de pobreza.
Y el tercer reto que tenemos que superar es la corrupción, práctica maldita que atenta contra el buen desenvolvimiento de las funciones públicas y privadas. Es un caso tan complejo, es una práctica tan repetida, tan unida a nuestro día a día que muchos lo ven como algo normal. Pocos quedan exentos a un caso de corrupción, y eso nos hace cómplices de este sistema y provoca que el silencio y la dejadez imperen en la lucha contra esta plaga.
El ejemplo es nuestro gran aliado. Mostrar que es posible el cambio, que esta realidad puede cambiar a mejor, con nuestras pequeñas acciones. La perseverancia y la persistencia en nuestros esfuerzos, serán la clave para ver los cambios; la paciencia activa, a mi parecer. Y en un primer orden enfocar nuestros esfuerzos en los más jóvenes: niños, niñas y adolescentes, ya que de ellos pende el futuro. Y es precisamente porque son el futuro, que el trabajo debe iniciarse ahora, en el presente. Es una transformación de conciencia que luego se verá reflejado en indicadores como: esperanza de vida, años de escolaridad, embarazos en adolescentes, mortalidad por esto mismo, desnutrición infantil, analfabetismo, etc.
La fórmula para cambiar el panorama actual de nuestra sociedad, es la educación integral de la niñez. A ésta debe enfocarse los esfuerzos, ya que de ahí depende la realidad que todos y todas queremos ver en nuestro país.
Merlyn Andújar
23 de abril de 2010
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