Me niego a reconocer tu ausencia,
que no serás más el dueño de mi alma,
de mi cama,
de mis ganas,
De las ansias de besarte,
de quererte,
de quedarme y no olvidarte.
Me rehuso a verte
en las formas de mis sábanas,
sin que estés debajo de ellas.
Contando estrellas,
bajándome una de ellas
balanceándote en la luna.
No tengo intenciones
de tenerte en mis recuerdos
y no verte entretejiendo
sueños en mis dedos.
1 comentario:
Aveces nos negamos a la ausencia para seguir sintiendonos amadas por ese que ya no está.
No es lo más saludable, pero en ocasiones es lo que queremos
besos desde mi reino
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